Tras el parón veraniego de una semana para afrontar la recta final del campeonato, la NASCAR se reecontraba en el Brickyard con un protagonista inesperado; los neumáticos no aguantaban más de 12 vueltas, y la psicosis volvió a Indy 3 años después de la espantada de la Fórmula 1 en 2005.
La pesadilla de Indy y los neumáticos, Parte II